Tu precio por hora freelance mínimo es lo que necesitas cobrar para cubrir los costes y pagarte. Esta tarifa mínima se calcula a partir de tu capacidad facturable, no de todas las horas trabajadas: divide lo que necesitas cubrir durante el año entre las horas que puedes facturar de forma realista.
El denominador que elijas determina si la cifra funciona. Aquí tienes la plantilla, las operaciones y los factores que cambian el resultado.
Empieza por lo que necesitas cubrir, no por lo que ganabas antes
El numerador contiene dos cifras: la remuneración antes de impuestos que quieres retirar como propietario y los costes de funcionamiento del negocio. Si mantienes una reserva aparte para los meses flojos, añádela solo si no está ya incluida en los costes.
Este ejemplo es hipotético, no una experiencia real, y ninguna de sus cifras representa un caso típico:
- Remuneración del propietario antes de impuestos: 60.000 dólares
- Costes del negocio: 12.000 dólares
- Reserva aparte: ninguna en este ejemplo
- Semanas de trabajo tras descontar los días libres: 46
- Capacidad de trabajo semanal: 35 horas
- Porcentaje facturable: 60 %
Numerador: 60.000 + 12.000 = 72.000 dólares.
Cómo calcular tu precio por hora freelance con horas facturables
Aquí está la plantilla en blanco, con sus unidades:
Remuneración necesaria antes de impuestos: ________ dólares al año
Costes del negocio: ________ dólares al año
Reserva aparte: ________ dólares al año (si no está ya en los costes)
Numerador: ________ dólares al año
Semanas de trabajo tras los días libres: ________ semanas
Capacidad de trabajo semanal: ________ horas por semana
Porcentaje facturable: ________ por ciento
Proporción facturable en decimal: ________ (porcentaje / 100; así, 60 / 100 = 0,60)
Horas facturables anuales = semanas x horas semanales x proporción decimal = ________ horas al año
Tarifa mínima por hora = numerador / horas facturables anuales = ________ dólares por hora
Aplicando el ejemplo: horas facturables anuales = 46 × 35 × 0,60 = 966; es decir, 21 horas facturables de las 35 que trabajas cada semana.
72.000 ÷ 966 = 74,53 dólares por hora. Ese es el mínimo ilustrativo para estas cifras.
Veamos ahora el denominador equivocado. Cuarenta y seis semanas de 35 horas suman 1.610 horas trabajadas, y 72.000 ÷ 1.610 = 44,72 dólares. Con una proporción del 60 %, 966 de esas horas son facturables y 644 no lo son. Dividir entre las 1.610 reparte los 72.000 dólares entre horas que no puedes vender.
Redondear 74,53 a 75 dólares es una decisión de precios, no una garantía. El mínimo marca el punto por debajo del cual las cuentas dejan de cuadrar.
Cuánto cambia el mínimo según el porcentaje facturable
El mismo numerador de 72.000 dólares, las mismas 46 semanas y 35 horas, con tres porcentajes facturables:
| Porcentaje facturable | Horas facturables anuales | Tarifa mínima por hora |
|---|---|---|
| 50 % | 805 | 89,44 dólares |
| 60 % | 966 | 74,53 dólares |
| 70 % | 1.127 | 63,89 dólares |
Interpreta esa columna como una comprobación de sensibilidad, no como una clasificación. Con las cifras redondeadas: 89,44 − 74,53 = 14,91 dólares, y 74,53 − 63,89 = 10,64 dólares. Como el mínimo se obtiene dividiendo entre horas, esos mismos diez puntos cambian menos dinero cuanto mayor sea ya tu porcentaje.
El porcentaje facturable es un supuesto de planificación, no un valor de referencia. Sustituye el 60 % por lo que indiquen tus propios registros. Si aún no los tienes, registra unas semanas y cuenta las horas que llegan a una factura.
Cuatro errores al rellenar la plantilla
Descontar los días libres dos veces. Si tus 46 semanas ya excluyen las vacaciones, no vuelvas a restar horas facturables por esos mismos días. Estarías descontando las vacaciones dos veces y elevando el mínimo.
Contar una reserva dos veces. Si el dinero reservado ya figura en los costes del negocio, no lo añadas de nuevo en otra línea. El resultado va en la misma dirección: un numerador inflado y un mínimo más exigente de lo que corresponde.
Confundir la remuneración antes de impuestos con el ingreso neto. Los 60.000 dólares de esta plantilla son la remuneración del propietario antes de impuestos: lo que te paga el negocio antes de aplicar ningún impuesto. El ingreso neto después de impuestos es otra cifra, menor: lo que llega a tu cuenta una vez descontados el impuesto sobre la renta y las demás deducciones. Las reservas para impuestos personales quedan fuera de esta plantilla simplificada, y cuánto debes apartar depende de tus circunstancias: dónde vives, cómo estás registrado y qué deducciones corresponden. Esta plantilla no hace ese cálculo ni establece un tipo impositivo.
Poner la administración no facturable en la columna equivocada. Las horas que dedicas a propuestas que no prosperan y a correos que nunca facturarás son tiempo tuyo, no un gasto del negocio. No van en el numerador; reducen el porcentaje facturable y, por tanto, las horas que puedes vender. El dinero que pagas —a un contable, por software o por seguros— sí es un coste del negocio y sí va en el numerador.
Tu mínimo no es tu tarifa
Un mínimo es aritmética. Lo que paga un cliente depende del alcance, la demanda, las condiciones y el riesgo. Presupuestar 75 dólares porque ese es tu mínimo no dice nada sobre el valor del trabajo, ni impedirá que un cliente negocie un precio por debajo de lo que cubre el año.
Establece el mínimo y después presupuesta por encima. Si un proyecto queda por debajo, sabrás exactamente qué estás aceptando.
Hay algo que el mínimo no contempla: una hora facturada no es automáticamente una hora cobrada. Si los retrasos en los pagos son un problema real para ti, trátalos por separado en lugar de inflar el mínimo con un porcentaje de cobro inventado.
Sustituye el ejemplo por tus cifras
Las cifras del ejemplo son estimaciones anualizadas, no promesas de ingresos. Lo útil es que cada campo contiene algo que puedes medir: semanas de trabajo, horas disponibles y horas que acaban en facturas.
Empieza por ahí: el registro de tiempo para consultores explica cómo registrar lo que trabajas, y cómo facturar una semana de tiempo registrado desde un CSV explica cómo convertirlo en horas facturables. Cuando esos campos proceden de tus propios registros, el mínimo sigue siendo una estimación, pero está construida con tus cifras y cambia cuando cambia tu capacidad.